 |
::
¿Cómo se ve el próximo segundo?
Es tradición que al inicio de un año nuevo, en medio de los fuegos artificiales, silenciosamente millones de personas se hagan la pregunta ¿Qué ocurrirá en mi vida este nuevo año? La pregunta es instintiva y refleja un sentir muy huma-no que es la incertidumbre del destino y el miedo a lo desconocido y eventualmente trágico (nuestra vida está llena de desgracias que nunca nos ocurren).
En nuestra industria, cuyo desarrollo transcurre a ritmos vertiginosos, cada vez con más frecuencia nos preguntamos cada lunes en la mañana ¿Qué ocurrirá esta semana? Esta semana, quizás, podremos cerrar un gran negocio o podremos perder otro, podremos entrar en bancarrota o podremos tener un giro de timón en 90 grados o tal vez podrá nacer una gran esperanza o morir otras tantas.
Terminamos los días viernes agotados y con la sensación que ha transcurrido un año completo desde el lunes recién pasado.
Esta aceleración de los procesos, a mi juicio, es producto de los cortocircuitos provocados por la enorme aceleración del proceso causa-efecto producto de simples clicks de botones. En otras palabras, la consecuencia de estar "on line".
La pregunta que me hago es si es posible sostener por la naturaleza humana, un mundo que transcurre a este ritmo. ¿Hay un límite? El límite es cuando algo ya no hace sentido y no hace mucho sentido que cada año se transforme
en semana y que nuestra vida de negocios transcurra a un ritmo infernal que no podemos siquiera seguir. Es muy agotador pensar cada semana que la próxima será trascendental cuando nuestra naturaleza humana está preparada para hacerse esa pregunta a lo más una vez por año.
Lo peor de todo es que la facilidad excesiva de poder comunicar algo instantáneamente con un clic,permite a millones de personas traspasar problemas a otras tantas sin barreras de entrada. Antes al menos, los memorandos debían ser tipeados y quedaban como testigos silenciosos de que uno es esclavo de lo que dice, sin embargo, hoy si se nos ocurre algo o se nos presenta cualquier dificultad, en menos de 10 segundos podemos traspasar este problema a otro, el cual debe hacerse cargo de gastar su tiempo en escuchar y cada vez menos en resolver, los muchas veces banales problemas de otras personas. Eso es pura basura en la pro-ductividad: SMOG DE INFORMACIÓN.
Así, inconscientemente estamos generando un mundo inestable e impredecible alimentado por nuestros propios rumores, lo que aumenta la entropía.
Postulo que esa basura global invisible cubre al mundo de rumores, chismes y problemas irreales y que de una u otra forma ello estáatacando nuestra calidad de vida, con la sensación paranoica de que algo ocurrirá mientras
dormimos.
¿Deberíamos comenzar a apagar indolentemente nuestros celulares? ¿A no leer los mails? ¿A tapamos los oídos? ¿Cómo frenamos o filtramos esta invasión? No tengo la solución, así que les transmito un nuevo problema....
| |
Fuente:
Diario La Segunda. Columna de Opinión |
| |
Fecha:
29/04/2005 |
|
 |